viernes, 9 de noviembre de 2007

En el paradero



Eran las 5:00 A.M, y la ciudad se encendía. Las putas, borrachos y patos malos salían de las alcantarillas a su carnaval de oscuridad y musica. "Eze", sentado en el paradero, esperaba la micro que lo acercaría a su casa. la noche habia sido larga...unas cuantas billeteras con algo de dinero habían sido el botín. Ademas, habia tenido problemas con el "Guaton Borzini" por que lo andaba sapeando a los ratis. Todo se arregló con una certera estocada en las nalgas del obeso. Una lección dura, pero efectiva. "Eze" no era un ladrón de poca monta, el ya tenía años de calle...y cana. A pesar de que su botín principalmente eran los extranjeros que daban vueltas por el Barrio Lastarria, el ya tenía en su historial grandes asaltos a entidades bancarias y grandes empresas. Pues claro, "Eze" tenía una premisa: nunca robar al pobre, siempre robar al rico. "Eze" nunca tuvo educación formal, la calle fue su escuela. A pesar de vivir con su padre y madre, una familia normal para muchas personas, el decidió el camino de la calle. Sin mas chistar, a los 14 años le dio un beso en la mejilla a su madre, palmeteo la espalda de su padre y les dijo "Hasta luego señores...este caminante, empieza a caminar". Y así fue. No hubo llantos ni lagrimas. Los padres así lo habían conocido. Desde siempre fue un solitario rebelde.


A pesar de que le iba bien con esto de robar a los turistas, "Eze" no acumulaba dinero. Lo que ganaba lo ocupaba para pagar el arriendo de su casa, y el resto lo mandaba en un sobre a la dirección donde vivian sus padres. Nunca les dijo en que se ocupaba, ya que, al fin y al cabo, daba igual.


La noche estaba fria, y la micro no pasaba. "Eze" prendía el último cigarro de su cajetilla de Derby. Una niña que vendía rosas , parada en una esquina, esperaba no se a quien. "Eze" apagó el cigarro, miro los rascacielos y las luces de la ciudad. Penso cuanto le gustaría poder tocar el cielo de un salto.


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