sábado, 29 de diciembre de 2007

Una tarde con Bronce

Bronce no es un tipo cualquiera. Camina por la ciudad como si esta le perteneciera. Recuerdo años atrás cuando los perros le temían, y se alejaban o trataban de atacarlo. El semblante de este individuo era oscuro. Yo creia que era una mascara que el se ponía para alejar a los seres vivos que no conocía.

Bronce no es normal, ni común ni corriente. Escuchaba CPV en el metro e imaginaba que su vida corría al ritmo del cassette (por que, si, en ese tiempo aún existía el personal stereo). Bronce no conocía a las mujeres: su lados oscuros, sus terribles desprecios, sus fatales jugadas... pero como es un eterno aprendiz, Bronce aprendió rápido la lección, y hoy sabe todo lo que hay que saber sobre las nenas.

Tomarse unas pilsen con Bronce puede resultar toda una experiencia, todo depende del contexto en donde lo hagas. En la calle hay que comportarse de otra manera, y es ahí donde Bronce anda atento. Ya sea en La Loma, o en la plaza "El Bote" del 16. Cuando hay un equipo de música, nadie lo para, y se apodera de los controles para sumergirse en su música tratando de que los demás también lo hagan. Muchas veces lo logra.

No se bien si Bronce recuerda aquellos tiempos de locura cuando nos conocimos, y en verdad da lo mismo. De algo si estoy seguro... y es que el tiempo ha pasado, las tardes son distintas, pero una pilsen con Bronce siempre será una experiencia diferente a lo cotidiano.

Salud hermano!

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