jueves, 20 de marzo de 2008

Un paseo nocturno



Caminar por Santiago de noche no se puede pensar como una acción homogenea. No existe solo un Santiago, sino que varios.

En esta ciudad, segregada y dividida en relación a clases sociales y estratos economicos, existen variadas realidades, unas muy distantes de las otras. Asi, el espacio público se configura con ciertos matices particulares en virtud de su contexto especifico, los cuales van definiendo aquellos lugares por donde transitamos.

Por ejemplo, una caminata nocturna por Av. Pocuro desde Tobalaba hasta Pedro de Valdivia en la comuna de Providencia, es muy diferente que realizar una de similares distancias entre el paradero 27 de Vicuña Mackenna y el 34 en Puente Alto. Y no es solo los cambios notorios en la infraestructura y aspecto fisico (estado vial, areas verdes, luminosidad, ornamentación, etc.) que hay entre una y otra, sino que ademas por aquellos personajes que se apoderan de la noche amparandose en la oscuridad para poder habitar los diversos rincones de la ciudad.

Ya muchas veces lo he señalado en esta pagina, y es que con la puesta del sol, no solo se esconden en sus casas la mayoría de la gente, sino que ademas aparecen desde sus propios escondites "seres mutantes", personajes que en el día probablemente pasan desaparcibidos entre el caos y la rapidez, o tal vez no se muestran por fobia a la multitud. De cierta manera esto da igual, pues lo que realmente importa es que la noche es su territorio, y es en ella en donde viven, se relacionan e interactuan.

A partir de esto ¿Que tan publico es el espacio en la noche? Esto depende unica y exclusivamente del contexto en el cual nos encontremos. Hay lugares que en el día constituyen lugar de transito continuo de diversas relaciones sociales. En contraparte, cuando cae la noche, muchos de estos lugares se transforman en residencias improvisadas para muchos vagabundos (El caso de las torres de San Borja, metro U. Catolica). Entonces, podemos indagar en el hecho de que, reconociendo la existencia de "otra" vida, la cual se da necesariamente en la noche citadina, se pueden reconocer lugares de interacción que en el día no se configuran como tales, o mas bien, poseen distintos tipos de interacción.

Los diferentes contextos que se desarrollan en la ciudad, permiten ver esta misma como una heterogeneidad de realidades y que se hace realmente importante configurar en su totalidad. Es decir, no solo debemos fijar nuestra mirada en la ciudad y sus relaciones diarias, sino también, y como forma de construir el espacio y al sujeto urbano, mirar a una ciudad de noche, cotidiana y habitual.

No hay comentarios.: