sábado, 3 de mayo de 2008

Villa Portales: El abandono y la apropiación

Por Scarleth Nijborg y Rodrigo Díaz Plá

(Extracto del trabajo "Apropiación y abandono de espacios públicos en Villa Portales" , publicado en www.antropologíaurbana.cl, Núcleo de Antropología Urbana-UAHC)




Algunos creen que la felicidad viene del exterior¿Te acuerdas cuando todos éramos nosotros?¿Dónde nacen los puentes que mueren a mitad de camino?¿Por qué amo este paisaje? Porque lo amo simplemente.
FRASES QUE REPRESENTAN A LOS POBLADORES DE LA VILLA PORTALES PLASMADAS EN UN PUENTE POR LA ARTISTA VIVIANA BRAVO.

Cuando hablamos de espacio público hacemos referencia a una serie de definiciones surgidas desde la antropología y sociología, el urbanismo y la arquitectura. A pesar de las posibles definiciones, algo que es innegable es que un espacio publico bien concebido es un factor determinante para una vida barrial, e incluso a nivel de ciudad, más satisfactoria. Bajo esta óptica es que analizaremos estos espacios: bien constituidos los podemos concebir como lugares en el sentido que le otorga Marc Augé, y es a lo que debería aspirar todo espacio socialmente factible de ser aprovechado para generar relaciones sociales y redes de participación efectiva. Pero, ahora bien, ¿qué entendemos por espacio publico? Para poder definirlo con precisión debemos acudir a las distintas dimensiones desde el cual es abordado este concepto. Desde una perspectiva jurídica, el espacio publico se define como “un espacio sometido a una regulación específica por parte de la administración pública, propietaria o que posee la facultad de dominio del suelo, que garantiza su accesibilidad a todos y fija las condiciones de su utilización y de instalación de actividades”.[1] En este sentido el espacio publico se define por su abertura a la utilización por parte de todos, es decir, de libre uso y acceso. Además hay que hacer hincapié en que se distingue dos nociones relativamente modernas: la propiedad privada y la propiedad publica.

En el sentido físico, el espacio publico supone una accesibilidad asegurada, pero no una extensión predeterminada. Puede ser desde un rincón ocupado para realizar actividades, hasta un parque.

Pero los autores señalan que no necesariamente la condición jurídica de un espacio publico es lo determinante para categorizarlo, ya que existen variadas dimensiones de este concepto: político, culturales, físicas y sociales, lo que devendría en una significación del espacio en conformidad de los procesos que la ciudad comienza a experimentar y a como los propios habitantes significan ese espacio. Por esta razón lo que define al espacio publico es “el uso mas que su condición jurídica”.[2]

Para un barrio, que es lo que nos convoca en este trabajo, el espacio publico está “compuesto por el entorno de las residencias, al cual se puede acceder a pie diariamente. Se trata de un espacio familiar, de pequeña dimensión urbana, de jerarquía intercomunal, que tiene un valor simbólico para un grupo reducido de personas –los vecinos y vecinas-; un dominio donde se reconocen las particularidades y la especifidad de valores y normas de comportamiento de grupos sociales particulares de la ciudad”.[3] Bajo este parámetro intentaremos identificar cuales son los espacios públicos en la Villa Portales.

Ahora bien, todo espacio publico tal como señalamos es un espacio físico pero que a la vez posee distintas dimensiones de expresión (políticas, sociales y culturales); y que a la vez su uso define su categoría como tal. Lo que no hemos definido es como otorgarle una valoración a un espacio publico. Esto según estos dos autores se da por la calidad de las relaciones sociales que se establezcan y la efectividad que ellas posean en la conformación de redes sociales y vida barrial, en este caso.

En base a esto reconocemos dos tipos de espacios públicos: abandonados y apropiados los cuales definiremos a continuación.

3.1. Espacios apropiados: Nos parece pertinente definir primero lo que se entiende por espacio apropiado. El espacio publico como señalamos recién, es un espacio común, en el cual no existe (y sí existe es mínimo) control sobre él. En el espacio apropiado, por el contrario, esto toma un giro, tornándose lo incontrolable, controlable, y lo ajeno, en propio. Esta noción de “lo propio” no necesariamente tiene que ver con una condición jurídica, sino también en el sentido de la significación que se le otorga a cada espacio. Este proceso de apropiación, señalan algunos autores, se enmarca como una “relación dialéctica y cíclica entre un componente de 'acción-transformación' y otro de 'identificación simbólica'”[4]. Este proceso requiere tiempo según estos autores, ya que es necesario una acción transformadora del espacio y además una adscripción de los individuos y/o el grupo con y hacia el espacio. Hay que destacar que podemos encontrar dos tipos de espacios apropiados: aquellos que son apropiados simbólicamente, los cuales permanecen siendo espacios públicos pero con un sentido de pertenencia e identidad de un determinado grupo que los ocupa. Otros, aquellos que son apropiados materialmente, en el sentido que son cercados o por medio de otra acción pierde su carácter de libre acceso al público en general y vecinos en este caso particular; pero que hicieron un recorrido para pasar desde un estado de espacio publico a uno de espacio privado. H. Lefebvre trata la apropiación de la calle también en el sentido de la transformación, definiéndolo como privatización mediante ocupación física, la cual invierte el uso habitual del espacio.

1) Espacios apropiados simbólicos: Estos espacios son aquellos que son de libre acceso, pero que un determinado grupo y/o grupos lo han integrado como parte de su representación de identidad, lo que expresan por medio de rayados de paredes, postes, pasarelas, etc.. Podemos encontrar por ejemplo Canchas de Baby Fútbol, esquinas, calles, pasajes, plazas, etc.
2) Espacios apropiados, valorizando lo privado: Estos son espacios que en un momento fueron públicos y que por diversos motivos los individuos y/o grupos de personas los integraron pero no como espacio publico ocupado, sino como un bien propio, es decir lo integran como propiedad, como espacio privado en definitiva. Por lo general estos espacios no tienen una base jurídica que los respalde.

3.2 Espacios abandonados: Son espacios por lo general corroídos por el tiempo. Estos espacios no cuentan con personal que se preocupe de mantenerlos, y estéticamente no son bellos. Acá existe una dicotomía entre los espacios abandonados en el sentido de despreocupación por ellos, ya que solo son espacios de paso, y en algunos casos para conversar “a la pasada” o de corta permanencia; y por otra parte los espacios abandonados en los cuales no existe ningún tipo de relación social en ellos (no-lugares en términos de Marc Augé). Por eso, hay que ser bien claro que el concepto de abandono es de carácter relativo: algunos espacios claramente han sido dejados a la deriva por la institucionalidad en el sentido estético y funcional, pero que para la población aun forman parte como sector de pasada o tránsito y de relativa interacción social; pero otros espacios se encuentran solitarios, sin ningún tipo de relación social ni estética con el entorno, es decir en abandono total.

La apropiación y el abandono en la Villa Portales

Tal como hemos señalado anteriormente, distinguimos dos tipos de espacios públicos apropiados: ya sean simbólicamente apropiados, o de manera efectiva.

Apropiación del espacio público valorizando lo propio (jardines y patios):
En tanto se ingresa a la villa podemos apreciar cómo los vecinos se han apropiado de espacios públicos por medio de la creación de jardines privados para cada casa o departamento de primer piso.
Son diseños irregulares en cuanto a tamaños y materiales que producen la delimitación, el perímetro de estos jardines y patios.
Las extensiones privatizadas son considerables y podemos apreciar claramente como en muchos casos dicha extensión tiene que ver con ingresar algún árbol añoso al terreno “interior” de la vivienda. Mientras que otras más modestas, buscan la conformidad de poder ingresar un vehículo al “jardín”. Decimos lo anterior en orden a entender estas apropiaciones como una graduación entre el exterior y las viviendas, tratando de hacer más pausada la diferencia entre los ámbitos públicos y privados. Donde este terreno antes público y por tanto de libre acceso a cualquiera ahora es parte de la vivienda, es un exterior, pero propio que gradúa la salida al exterior público.
En el interior de los jardines es común encontrar sillas y mesas de terraza, sillones o similares para descansar o sentarse fuera de la vivienda, algunas poseen piscinas o piletas y elementos de recreación. Gracias a la magnitud de algunos, la disposición permite generar cierto orden del espacio: recreación, césped, plantas, entrada de auto, etc. Lo que nos demuestra que lo que era pensado para hacerse colectivamente pasó a ser algo privado y exclusivo de cada familia.
Solo encontramos un caso de plaza mantenida y ocupada que no presentaba rejas en su perímetro. Está ubicada en la esquina norponiente del espacio que se forma entre los blocks 1 y 8, precisamente entre el block 1 y las casas de un piso. Esta plaza presenta una gruta de la Virgen, asientos, jardín con cerco de madera blanca y todo pintado en combinación, no presenta ningún tipo de cercado en su perímetro, sólo en sus jardines.
Como mencionamos, los espacios exteriores más próximos a los departamentos de un piso y a las casas en general, fueron “tomados”, apropiados por estas personas. Quienes cerraron estos espacios formando jardines o “ante – jardines” para sus viviendas. Los cuales tienen unas extensiones considerables.
Utilizamos el concepto de apropiación de lo publico valorizando lo privado, porque mediante estas acciones se les quitó el carácter público a estos espacios transformándolos en lugares propios de cada vivienda, cuyo uso y acceso quedó remitido particularmente a los habitantes de estas. En desmedro del libre acceso y uso con el que fueron concebidos.
Es posible apreciar, que en más de un 90% de las casas y departamentos de un piso se han apropiado de los terrenos que colindan con la parte delantera y trasera de las viviendas. Estas apropiaciones privadas son irregulares en cuanto a tamaño, en algunos casos son extensiones bastante amplias y en otros sólo lo necesario para ingresar un automóvil.
De este mismo modo, es posible ver como se han ido cercando los espacios considerados inicialmente como co- propiedades, no sólo los espacios exteriores, sino que también dentro de los edificios. Los pasillos, las calles elevadas y en dos casos incluso se apropian de un espacio de estas calles elevadas, cercando el perímetro externo del departamento.
Una propietaria, quien vive en un departamento de un piso, y por supuesto posee un amplio jardín, nos contó que las apropiaciones comenzaron como a los cuatro o cinco años de llegados a la Villa. Posteriormente se “rumoreó” que iban a pedir estos espacios de vuelta para el libre acceso, pero eso no sucedió. Creemos que el periodo coincide con el año 1970 cuando la Municipalidad de Santiago declara los espacios exteriores como “Bienes nacionales de uso público”.
Además debemos mencionar que, la apropiación privada de estos espacios origina una no – apropiación pública del resto de los espacios públicos. Es decir, se transforman en “terreno de nadie”, quien pueda preocuparse de su mantenimiento. Punto que tratamos a continuación.

Apropiación simbólica de los espacios públicos (territorialización del espacio)
El ser urbano al estar en contacto permanente con los espacios públicos, intenta otorgarle sentidos y directrices. Estos sentidos están íntimamente ligados a ciertas condiciones que podrían ser la identidad, el reconocimiento, la exclusión… En la Villa Portales hemos reconocido a lo largo de este informe una apropiación de espacios públicos transformándolos en privados; y un desuso de los espacios públicos relacionado con el tema de la inseguridad y falta de organización de base. Otra expresión pero que más que apropiación de espacio publico, es la territorialización de estos como manifestación de un fenómeno determinado. En el caso de la Villa Portales reconocemos dos expresiones fundamentales: Las rayadas de postes y paredes con los colores de Colo-Colo y Universidad de Chile; y los tags[5] de identificación que poseen los raperos de la Villa Portales.
El caso de los colores de los equipos es el mas evidente a nuestros ojos, pero que sin conocimiento previo quizás nos podría parecer vacío y sin significado. Las pintadas de postes reflejan la supremacía de “los colores” sobre determinado territorio, entendiendo que en Chile existen dos barras enemigas, en esta guerra ritual y materializada que se llama fútbol se les conoce como “Los de Abajo” del club Universidad de Chile y “Garra Blanca” del club Colo-Colo. El significado puede variar dependiendo de cuan peligrosa o “brava” sea el grupo en su propia barra. Para esto tendríamos que profundizar en un tema que no viene al caso, pero que si lo repasaremos en forma de pinceladas: En las barras de Chile (en todas, sin excepción) existen distintos grupos (tribus se les podría llamar) que poseen nombres, jerarquía, gritos de guerra, y por supuesto un territorio delimitado por fronteras simbólicas. Estas son características comunes en todos los grupos pertenecientes a cada barra en particular. Lo que diferencia a un grupo de otro son factores que pueden variar como por ejemplo peligrosidad, sector donde viven, años en la barra y poder dentro de la barra que se traduce en respeto. En este sentido, el significado que se le otorga al pintado de postes puede moverse desde una simple demarcación de territorio simbólico, hasta incluso una amenaza de muerte si esos limites son traspasados. En el caso particular de la Villa Portales suponemos que estos limites son mas bien limites simbólicos, pero que poseen gran importancia por que se sectoriza la villa en territorios diferentes. Desde el Block 16 hacia el oriente se pueden observar postes pintados blanco y negro, que dan cuenta de que ahí existe un grupo de la barra de Colo-Colo marcando su territorio. Por otro lado, el resto de la Villa Portales esta pintada en postes y murallas por el grupo conocido como “La Portales” pertenecientes a la barra de Los de Abajo. Estas son marcas de limites y fronteras, que suponemos son respetadas por uno y otro lado debido a que no se ven signos de trasgresión en estas zonas marcadas. En otras comunas estas marcas de territorio son defendidas incluso con sangre, como si el territorio que se ve como publico y de libre acceso para todos, pasara a “manos” de un grupo particular definido por un fenómeno también particular.
En el caso de los rayados raperos la territorialización puede ser entendida individualmente o grupalmente. El tag o firma que posee el rapero es su sello particular, lo identifica y define como parte de un movimiento. Esta firma en el caso de la Villa Portales se manifiesta para sentirse parte del lugar, y plasmar en los rincones de este su nombre y su estampa. En el sentido grupal, se estampa el nombre del crew[6]y esto lo podemos apreciar en la Fotografía Nº4, donde el grupo APT marcó la pared con un graffiti.

Delgado (1999) señalaba que “Mas allá de los planos y las maquetas, la urbanidad es, sobre todo, la sociedad que los ciudadanos producen y las maneras como la forma urbana es “gastada”, por así decirlo, por sus usuarios. Son estos quienes, en un determinado momento, pueden desentenderse- y de hecho se desentienden con cierta asiduidad- de las directrices urbanísticas oficiales y constelar sus propias formas de territorialización, modalidades siempre efímeras y transversales de pensar y utilizar los engranajes que hacen posible la ciudad”[7]. En el caso particular de la Villa Portales, el (o los) individuos (jóvenes en su mayoría) la urbanidad ha fluido por caminos torcidos, pero que sin embargo son los propios ciudadanos y habitantes de este sector los que construyen sus formas de territorializar los espacios a través de distintas relaciones sociales y manifestaciones.

Espacios públicos abandonados

Con este concepto nos referimos a los espacios exteriores que fueron inicialmente considerados como parque público, para ser usados libremente por todas las familias de la villa y que ahora a causa del privilegio por el apoderamiento de parte de estos espacios, quedan sin uso y sin mantenimiento. Son tan predominantes como los jardines apropiados. La idea original de la villa era con amplias áreas verdes para la recreación colectiva, hoy nos encontramos con grandes extensiones abandonadas, en tanto carecen de mantenimiento alguno y no son utilizados más que como espacios de transito.
Estos lugares han dado paso a la vegetación del lugar: arbustos, árboles, malezas, pasto seco, pasto crecido largo, etc. También podemos ver autos abandonados y personas que han hecho sus casas. Estos son amplios terrenos de tierra o pasto seco, algunos sectores han sido ocupados como estacionamiento de vehículos.
Otros sectores más pequeños, no son más que plazas abandonadas con sus juegos rotos y rayados, vasos en los árboles, botellas en el suelo y basurero, golletes y pedazos de estas por el suelo, pasto seco y maleza larga.
También se dan las plazas con botellas y vasos, pero sin asientos, juegos ni nada que aluda a la posible ocupación actual o en el pasado del lugar, incluso la plaza que está al lado oriente del block 10 posee una llave de agua que ha sido clausurada, no se ven personas ocupando estos lugares durante el día, sino sólo transitando. Por lo que, podemos conjeturar que sólo son usados durante la noche por grupos que vienen a beber y fumar. Refiriéndonos alas plazas particularmente, porque los espacios entre blocks son grandes extensiones abandonadas y usadas para transitar.
En algunos casos, los bloques o casas colindantes a plazas se han hecho cargo de estas, arreglándolas, proveyéndolas de juegos y manteniéndolas, pero cabe destacar que están cerradas con rejas. Para así poder ser utilizadas sólo por las familias de dichos edificios y casas.
Pero en la mayoría de los casos, estos espacios han sido abandonados por las personas, quienes ahora se preocupan de su jardín o patio. Postulamos que implícitamente se asocia la responsabilidad de estos espacios con las personas del primer piso, quienes al ocuparse de su “propio” espacio exterior ya no se hacen cargo del resto y como vemos que estos lugares están sin cuidado ni uso, podemos decir que los departamentos de pisos superiores tampoco se hacen cargo.
Los espacios exteriores sin apropiación pública se encuentran descuidados, con maleza o pasto largo, los juegos (los que tienen) están rotos, incompletos y rayados. Hay vasos en los árboles y botellas en el suelo y basureros, por lo que podemos inferir que sólo son utilizados para ir a beber y por la noche, ya que, en el día no vimos gente en estos lugares. Otros son prácticamente peladeros, en otros casos han sido dominados por la vegetación: árboles, malezas y por autos abandonados. Muchos de estos lugares también han dado paso a que personas hagan sus casas allí.
Quisiéramos decir que, frente a esta apropiación privada de estos espacios, se ha dado un relativo abandono del resto de estos lugares. Por lo que, se desvirtúa del todo la propuesta inicial, los espacios exteriores ya no son en su totalidad públicos y los que podrían aún serlo no se consideran como tales, su utilización es escasa y limitada, mientras que su mantenimiento nulo.
También se ha dado un “encerramiento” de otros espacios públicos, que ya no son de libre acceso y uso, como son al interior de los edificios, aspecto tratado en otro punto del presente.
Una propietaria nos comentaba la sensación de individualismo que se vive hoy en la villa. Cada cual preocupándose de lo suyo, por sobre la interacción entre los vecinos. Contaba que estos espacios se utilizaban para hacer fiestas, reuniones, ramadas para fiestas patrias, etc. Hoy la misma sensación de inseguridad los ha llevado a restringirse y el recambio de propietarios y arrendatarios ha hecho disminuir la convivencia también.
A pesar de haber fracasado esta idea de amplias extensiones de áreas verdes y espacios exteriores comunes, no sucede lo mismo con la U. V. P. en su totalidad, ya que, los propietarios originales que aún quedan no están dispuestos a dejar sus viviendas, ni la villa.

Notas:
[1] Segovia, O. y Oviedo, E. Capítulo III: Espacios públicos en la ciudad y el barrio. En Espacio público, participación y ciudadanía. Colección Estudios Sociales. SUR. 2000. Pág. 51
[2] Ibid. Pág. 52
[3] Ibid. Pág. 53
[4] Pol, E. y Valera, S. Symbolisme de l'espace public et identitée sociale. Villes en Paralèlle, 1999. 28-29, 13-33
[5] Tags: Firma que le otorga identidad y pertenencia al movimiento hip-hop a un rapero. También se conoce como “chapa”.
[6] Crew: Pandilla o “piño”.
[7] Delgado, M. El animal Publico. Editorial Anagrama. 1999. España. Pág. 181

1 comentario:

Anónimo dijo...

se que este articulo fue escrito hace bastante tiempo... pero me parece demasiado relevante y me gustaría saber si tienen ese trabajo o tesis de donde sacaron esta información saludos.